Los Alemanes Rammstein regresan este mes a España (Día 14 en Barcelona, Día 15 en San Sebastian) para presentar su disco “Mutter” en grandes recintos. Sus conciertos prometen ser espectaculares (con fuego, explosiones y ¿sodomia?) Su guitarrista Paul Landers nos puso en antecedentes.
La popularidad de Rammstein en España ha ido creciendo espectacularmente con cada una de sus visitas. Si en la primera tocaban en locales para 700 personas, en esta próxima lo harán en recintos que multiplican por diez esa cifra. Todo un fenómeno que sería difícil de explicar, si no estuviésemos hablando de una banda tan sólida y constante como la que nos ocupa. Sus discos y sus conciertos son perfectas piezas de relojería tan básicas como efectivas. En cierta manera son como la versión cibernética de AC/DC y quizá por eso gustan a un montón de gente distinta. Fíjate , en sus conciertos podrás ver tanto camisetas de Metallica , como de Sisters of Mercy , como de Depeche Mode, como de Placebo, como de Nirvana. Tienen algo para todo el mundo: riffs del tamaño de una ballena, una base contundente, un toque electrónico, unos estribillos que puedes cantar sin tener ni idea de alemán, una grandiosidad épica y un espectáculo impactante que entra directamente por los ojos (¿cuándo fue la última vez que viste a un cantante ardiendo o "sodomizando" a uno de sus compañeros de banda?). Pero quien sabe si por la barrera del idioma (el grupo sólo concede entrevistas con un traductor al alemán), poco se sabe del sexteto integrado por el vocalista Till Lindemann, los gitarras Paul Landers y Richard Kruspe-Bernstein, el bajista Oliver Reidel, el batería Christoph "Doom" Schneider y el teclista Flake Lorenz.
En esta entrevista telefónica descubrimos que a pesar de lo que a veces parezca, Rammstein también son humanos.
- Este mes volvéis a España para presentar "Mutter". ¿Qué podéis avanzarnos del espectáculo?
Paul: Estos serán nuestros primeros grandes conciertos en España y nuestra intención es darnos a conocer entre la gente, ofrecer una especie de viaje por nuestros espectáculos y lo que hemos estado haciendo hasta ahora musicalmente.
- En estos conciertos tendréis como teloneros a Clawfinger. ¿Qué relación tenéis con ellos? ¿ Os sentís un poco con el deber de ayudarles ahora que sois más populares que ellos?
Paul: Cuando Rammstein éramos totalmente desconocidos, Clawfinger ya rondaban por la escena musical y fuimos sus teloneros en una gira europea. Ahora se han invertido en cierta manera los papeles... cómo la diría... Les hemos conocido más de cerca y la verdad es que son tan simpáticos y amables, y nos llevamos tan bien, que estamos encantados de poder ir juntos de gira otra vez. Da igual quién toca antes o después. Somos muy amigos. Musicalmente nos entendemos al cien por cien y lo mismo pasa en términos de amistad. El teclista de Clawfinger es la bomba, es un tío muy divertido y cada noche después del concierto nos vamos de fiesta y acabamos indefectiblemente debajo de una mesa. Así es que matamos varios pájaros de un tiro, en lo que a la música se refiere conectamos muy bien con ellos, y en cuanto a la fiesta... ni te cuento.
- Hace unos meses hicisteis un concierto especial en Madrid. ¿Qué recuerdo tienes dado que era un local relativamente pequeño?
Paul: ¡Fue increíble! La gente saltaba hasta el techo, me acuerdo perfectamente. Fue impresionante.
- En cada nueva gira los locales donde tocáis son más grandes y la producción también. ¿Dónde está el límite? ¿No teméis que se os escape de las manos y os convirtáis en Pink Floyd?
Paul: Desde el principio, en cuanto teníamos algo de dinero, lo invertíamos en cohetes y similares porque nos encanta. Es una afición que tenemos. Co
mo el que colecciona maquetas de coches e invierte todo su dinero en eso. A nosotros nos pasa eso con la pirotecnia y los efectos especiales. Desde el primer día se nos fue la mano con lo de los efectos, por lo que ahora es muy difícil llegar a hacer más todavía. Si hubiéramos empezado con menos, sería más fácil crecer en ese sentido, así es que cada vez nos encontramos ante la duda de... ¿y hora qué más podemos inventar para no decepcionar a nuestros fans? Es complicado.
- ¿Cómo de importante son los efectos especiales o la imagen para el grupo? ¿Está al mismo nivel que la música??
Paul: El porcentaje en que se reparte el peso de la música y el del espectáculo no lo sabe nadie. Se especula una y otra vez sobre qué sería Rammstein sin efectos, o con sólo efectos y música mediocre... eso no lo sabe nadie. Dentro del grupo hay como dos sectores, unos están más pendientes de la música, mientras otros están más por los efectos. Siempre hay como un pulso entre los dos bandos, y esta manera llegamos a un equilibrio.
- ¿Nunca tenéis miedo de tener algún accidente en el escenario? ¿Cómo ensayáis todos los posibles riesgos? ¿Han tenido algún susto?
Paul: No, no tenemos miedo. Si pasa algo pues pasó. Ya intentamos hacer las cosas de tal manera que no haya problemas, pero es como cuando uno está corriendo carreras de coches, es consciente de que hay accidentes. Los efectos que usamos en el escenario los ensayamos antes, es una regla férrea. Todo lo que se presenta en el show se prueba antes. Hay además una serie de condiciones de seguridad que tratamos de mantener y respetar, pero a veces es difícil porque los efectos que usamos, como por ejemplo las bengalas que Till sostiene en la mano, tienen instrucciones de ser utilizados a mínimo tres metros de distancia. Así es que ni siquiera podemos seguir las condiciones de seguridad que requieren estos efectos puesto que los utilizamos de forma diferente de lo que están pensados en origen.
No alternative
- Acabáis de hacer una gira por EEUU con Slipknot y System Of A Down. ¿Cómo ha ido? ¿Cuál es vuestra relación con esas bandas? ¿Crees que las tres tenéis algo en común?
Paul: La verdad es que nos hemos hecho muy amigos de System Of A Down y quien tenga ocasión de escuchar su disco, que lo haga, es muy bueno. Es un trabajo muy interesante, nuevo, no siempre lo mismo de lo mismo. Con Slipknot teníamos nuestras dudas acerca de si iban a ser un poco estúpidos o no, pero no lo son, son tíos muy simpáticos. Por lo general ocurre que los que tienen pinta tenebrosa son los más simpáticos. Lo que Rammstein y Slipknot tenemos en común es igual el aspecto peligroso. Con System Of A Down no es que tengamos nada en común, pero nos llevamos muy bien.
- ¿Crees que Rammstein ofrece una alternativa al nu-metal americano?
Paul: No. Hace ya 7 años que se formó el grupo y a lo mejor hace 3 ó 4 años éramos una especie de nu-metal, pero ya entonces existía como una frontera ‘heavy’ en el ámbito del pop. O sea, cómo diría... en el ámbito de la música hay grupos realmente duros, pero que no son muy conocidos. Y encuentro que Slipknot, por ejemplo, ya ha puesto el listón más alto en lo que a dureza y maldad se refiere. En cuanto a los fans, siempre hay gente que lo que busca es un tipo de música que moleste a los padres, y por esa razón la música nunca podrá ser suficientemente dura y ruidosa. Por ejemplo la música de Korn. Siempre me he preguntado por qué a los jóvenes les gusta tanto Korn, pero en realidad, no es el contenido de la música lo que les gusta, sino el hecho de que joroba a sus padres. Siempre habrá grupos que harán música de ésa que cuando suena, los adultos dicen ‘¿Pero qué ruido es ése? ¡Haz el favor de bajarlo!’. Nosotros también hemos hecho música de ésa, pero hemos evolucionado y hemos pasado de ser unos avasalladores a ser una banda normal, que sigue su camino. Y es importante evolucionar, porque no puedes asustar al público durante 7 años. Se le asusta la primera vez, pero luego tiene que seguir un poco de calidad.
- ¿Ha sido un momento extraño para girar por EEUU después de todo lo ocurrido con los atentados?
Paul: Al principio no teníamos muchas ganas de ir, porque la verdad es que no nos gusta demasiado lo que están haciendo los americanos. Pero pensamos... por de pronto vamos, es una determinación típica de Rammstein, y luego ya decidiremos, y no a la inversa. No tiene sentido dejarse influir por lo que cuentan los medios de comunicación, puesto que siempre cuentan lo que quieren. Así es que llegamos a EEUU, echamos un vistazo de cómo estaba la cosa y nos dimos cuenta que no estaba tan mal. América es un país inmenso, monstruosamente grande, y si ocurre algo en la costa Este, la costa Oeste esté tan lejos que es como si en Irlanda hay disturbios y a España llega la noticia. Aunque sea dentro del mismo país, está muy lejos. De todas maneras creemos que esta guerra es una mierda y que liarse a bombardear Afghanistán porque unos terroristas árabes han volado el World Trade Center, no es la solución. Al contrario, empeorará las cosas en el futuro. Todo ha sido pensado en muy poco tiempo y lo encontramos estúpido.
Tres Premisas
- ¿Cómo enfocas el trabajo con la guitarra? Tù y Richard lleváis una parte muy importante del peso musical. ¿Trabajáis la guitarras desde un punto de vista preferentemente rítmico?
Paul: Los guitarristas son las personas más egoístas del mundo, y también los más cabezotas, por lo que acaban siendo los que más ruido hacen. Si eso es bueno para el sonido o no, ni idea. Nuestro objetivo en sí es tener guitarras contundentes, pero también ritmos bailables. Al principio en nuestro último disco nos habíamos planteado otros puntos de peso, pero en definitiva somos bailables. El sonido de Rammstein debe ser duro, bailable y con buenas melodías, ésas son nuestros tres premisas básicas.
- ¿Cómo ves la evolución de la banda en futuros discos? Parece difícil pues tenéis una fórmula muy marcada.
Paul: Todo depende de cuán metido se esté en este tipo de música. Cuanto más lejos de esta vertiente más parecido suena todo. Cuando no se conoce las música, todo parece igual, pero cuando se conoce un poco se perciben las diferencias y la evolución. Lo mismo ocurre con nosotros. El que conoce a Rammstein reconocerá la evolución que ha tenido. Desde mi punto de vista, nuestros discos son muy diferentes y así nos gustaría mantenerlo. Igual una abuela opina que toda nuestra música suena igual, y que es sólo ruido. Pero vaya, hay que vivir con eso, no es tan grave.
- ¿Contempláis la posibilidad de trabajar con otro productor que no sea Jacob Hellner?
Paul: Se podría intentar después de tres discos, simplemente para introducir nuevos aspectos en la música. Pero tampoco es urgentemente necesario. Según como vayan los ánimos.
- ¿Habéis grabado una versión del "Pet Semetery" de los Ramones. ¿A mucha gente la puede sorprender que un grupo como vosotros rinda tributo a un grupo punk?
Paul: Hemos intentado darle a nuestro tercer trabaja una onda punk y hay algunas canciones que van en esa dirección. En cuanto a los Ramones, fueron el primer grupo con los que tocamos de teloneros. Les acompañamos en su última gira por Alemania, ya hace algún tiempo de eso, y pudimos inaugurar su actuación. Así les conocimos, por lo que les tenemos especial cariño.
- Por lo que cuentas, os mueven mucho los sentimientos y la amistad a la hora de actuar y de escoger a la gente con la que váis.
Paul: Sí, eso es importante. Cuando estás de gira durante meses y estás rodeado de capullos, te puedes cargar toda una gira. O si el chófer del autocar es gilipollas, ya no te lo pasas bien. Es igual de importante que te lleves bien con tu asesor fiscal. Si cada vez que has de ir a verle te trata fatal, pierdes calidad de vida. Habría que intentar rodearse siempre de gente amable y disfrutar más de la vida. No es bueno trabajar con alguien que te cae mal, aunque pueda ser un profesional muy cualificado. Seguro que encuentras a alguien mucho más agradable y que encima, sabe más que el profesional borde. Desde mi experiencia puedo afirmar que siempre hemos encontrado al tío que vale como persona y como profesional. No hay que aguantar a un gilipollas sólo porque parezca que sabe mucho.
No hay que olvidar el pasado
- El sexo tiene una presencia fuerte en vuestras letras y puesta en escena. ¿Cuál es vuestra actitud frente a él? ¿Provocar?
Paul: Si te fijas, casi toda la música habla de amor y de sexo. El sexo desempeña un papel importante en la sociedad en general, ya sea porque se abusa de él en la publicidad, o porque hace que el hombre se sienta más capaz de hacer según qué cosas, o de sentirse más atractivo. Eso no es lo que nos mueve a nosotros. En nuestro caso se trata simplemente de una aproximación muy natural al sexo. Es nuestra aproximación, sin más. Aunque es verdad que para Till, nuestro cantante, es un tema con mucho peso específico, lo cual también se refleja en las letras de nuestras canciones. Por lo general describimos el amor y el sexo más bien en su vertiente más insólita y anti-natura, la que se tiende a reprimir e ignorar. No se quiere hablar de según qué aspectos del sexo, y en realidad, hay un montón de lados oscuros y maldad en el amor y el sexo que no se enfocan. Y cuando se hace la luz y se muestran tal cual, la gente se sorprende. Hay cosas realmente bestiales en lo que a sexo se refiere. No hay más que mirar los anuncios de las páginas eróticas, lo que se llega a ofrecer o buscar resulta increíble. En comparación, nosotros somos inofensivos.
- Se os considera un grupo muy alemán y aún así tenéis una gran aceptación en muchos países distintos. ¿Cómo lo explicas?
Paul: ¿La pregunta apunta a que si se es muy alemán no se puede ser a la vez internacional? Para nosotros no es importante si somos o dejamos de ser alemanes. Se trata simplemente de obtener la mejor calidad. Si un estudio en Suecia consigue un buen sonido, nos vamos a grabar a Suecia. ¿Qué en Bélgica hacen grabaciones buenas? Nos trasladamos allí. Y si resulta que en Inglaterra hacen los mejores videos, pues nos vamos para allá. Nos movemos en función de los resultados y los contenidos. Que seamos alemanes quiere decir que procedemos de Alemania, ni más ni menos. No lo negamos, es cierto que la mayoría de los alemanes tienen un problema con su pasada, y esquivan en cierta manera la responsabilidad que en principio tenemos. Se esconden tras excusas huidizas y hacen ver que no pasó nada, y dicen ‘nosotros no fuimos y ya no somos alemanes sino...qué sé yo’. Eso no lo podemos remediar. Procuramos ser de lo más normal y de hecho, ya ha corrido la voz que no somos ni nacionalistas no patriotas. Procuramos llevar de forma natural nuestra condición de ‘alemanes’, igual que un español es español. Y creemos que también el alemán se permitirá o querrá, algún día, en diez años o así, volver a ser alemán, sin que piense que está prohibido. No hay que arrastrar esta memoria de una guerra desafortunada que pasó hace más de 50 años, en la que nadie hubiera querido participar en realidad. Hay que poder empezar de nuevo un día de estos, sin negar el pasado pero caminando hacia delante, porque también tenemos nuestros lados buenos. De hecho, si observamos Alemania desde el punto de vista internacional, los alemanes son más bien buena gente. Un pueblo trabajador, más o menos serio, no muy divertido, pero con sus cualidades. Nosotros que nos movemos mucho y estamos en constante contacto con gente de todas las nacionalidades, vemos que los alemanes no son mejores ni peores que el resto, estamos más bien en terreno intermedio.
- ¿Vuestro sentido del humor reside en parecer siempre muy serios?
Paul: Por lo general ocurre que lo que a nosotros nos parece divertido, la gente se lo toma muy en serio, y lo que nosotros consideramos serio, es lo que el resto encuentra divertido. Partiendo de esta base, hemos prescindido de hacer comentarios acerca de qué es divertido y qué es serio, dado que siempre vamos a contracorriente.
- Sois muy herméticos respecto a vuestras vidas privadas. ¿Queréis mantener un aire de misterio entorno al grupo?
Paul: Nos resulta muy difícil relacionarnos con los medios de comunicación. Se nos da mucho mejor hacer música, conciertos y vídeos, por lo que no nos dedicamos demasiado a los medios. No va con nuestro talante ni es nuestro terreno, así que es una cuestión de no saber y no querer. Pero no es que nos escondamos deliberadamente, nos gustaría participar en ‘talk shows’ en la televisión y eso, pero no va con nosotros, así que no lo hacemos. Actuamos más bien desde la oscuridad.